En tiempos de incertidumbre, el ladrillo vuelve a ser refugio: el real estate como resguardo de valor
La volatilidad cambiaria, la retracción del crédito hipotecario y la incertidumbre política reafirman una verdad que el mercado argentino conoce bien: cuando todo tiembla, el ladrillo se mantiene firme.
¿Por qué el real estate sigue siendo la inversión más segura?
Resguardo frente al dólar: Mientras el tipo de cambio se dispara y los activos financieros se vuelven impredecibles, los inmuebles conservan su valor en dólares y ofrecen estabilidad patrimonial.
Protección ante inflación: A diferencia de otras inversiones, el real estate permite preservar el poder adquisitivo a largo plazo, especialmente en zonas consolidadas o en desarrollos premium.
Demanda estructural: La necesidad de vivienda no se detiene. Aunque se frene el crédito, la demanda sigue activa, especialmente en segmentos medios y altos.
El pozo como protagonista: financiación directa en tiempos de crédito ausente
La falta de acceso al crédito bancario pone nuevamente en el centro de la escena a los proyectos en pozo. ¿Por qué?
Financiación en cuotas en dólares o pesos ajustados: Los desarrolladores ofrecen esquemas flexibles, adaptados al contexto, que permiten ingresar con anticipos bajos y pagos mensuales.
Mayor previsibilidad: Al pactar directamente con el desarrollador, el comprador evita la volatilidad de tasas bancarias y puede planificar su inversión a mediano plazo.
Oportunidad de valorización: Invertir en pozo permite capturar la plusvalía del proyecto desde su etapa inicial, con retornos que superan ampliamente otras alternativas.